Concept Lines
Lejos de una arquitectura funcional convencional, la propuesta se sitúa en un territorio especulativo donde las formas se convierten en herramientas de investigación.
A partir de figuras complejas y sistemas geométricos extremos, el proyecto investiga ideas como la proporción, el equilibrio y la relación entre el espacio, el movimiento y la percepción.
La maqueta visual muestra cómo estas geometrías se transforman y se combinan, generando estructuras que no pretenden representar edificios reales, sino plantear una reflexión visual sobre la arquitectura como concepto.
Elementos lejos de la geometría sagrada, de las filosofías clásicas y las formas primarias desaparecen.
El objetivo es reinterpretar un enfoque contemporáneo, utilizando el movimiento de las formas como herramienta principal de esta exploración.
El proyecto se sitúa en un punto intermedio entre la investigación visual y la experimentación creativa. Más bien la segunda.
Más que ofrecer respuestas cerradas, propone una experiencia que invita a observar, interpretar y conectar ideas del pasado con nuevas formas de entender el espacio y el diseño en la actualidad.
Las geometrías animadas evocan distintos tipos de espacios arquitectónicos reconocibles —como estadios, auditorios, planetarios o conjuntos de viviendas— no desde su forma literal, sino desde las sensaciones que generan.
Escalas abiertas que sugieren reunión y espectáculo, volúmenes envolventes que remiten a la escucha y la contemplación, y estructuras más íntimas que recuerdan al habitar cotidiano aparecen reinterpretadas a través de la abstracción.
De este modo, el proyecto conecta arquitecturas colectivas y domésticas en un mismo lenguaje visual, explorando cómo los principios espaciales que las definen pueden expresarse más allá de la construcción física.
La colección está compuesta por un conjunto de 18 construcciones conceptuales, cada una concebida como una exploración independiente dentro de un mismo sistema visual.
Estas piezas no responden a tipologías cerradas, sino a ideas espaciales que se desarrollan a partir de reglas geométricas comunes.
A lo largo de la colección, las formas evolucionan, se repiten y se transforman, generando variaciones que dialogan entre sí.
Algunas propuestas se perciben más monumentales, mientras que otras adoptan escalas más contenidas e íntimas.
En conjunto, los 18 diseños funcionan como un archivo experimental que investiga diferentes maneras de entender el espacio, la estructura y el movimiento.
Más que un catálogo de objetos, la colección plantea un recorrido visual que conecta cada concepto dentro de una narrativa común, abierta a la interpretación del espectador.
Este proyecto nace como un ejercicio de exploración personal, donde la arquitectura se entiende más como un proceso que como un resultado final.
A través de la abstracción, cada pieza se convierte en una herramienta para pensar el espacio desde otra perspectiva, sin respuestas únicas ni formas definitivas.
La intención no es imponer una lectura concreta, sino abrir un diálogo entre pasado y presente, entre intuición y estructura, invitando al espectador a detenerse, observar y construir su propia interpretación de estas arquitecturas posibles.