¿En qué puedo ayudarte?

Una máquina sin nombre despierta.

No fabrica objetos: transforma ideas. A través de rampas, impulsos y movimientos precisos, el pensamiento se vuelve materia. El proceso avanza, inexorable, hasta que una caja regalo aparece al final del recorrido. Tiembla, cae… y se abre.

La máquina no juzga. Solo revela.

De su interior se liberan esferas doradas: proyectos que brillan, fruto de la dedicación y la intuición. Otras, grises, ruedan en silencio: trabajos necesarios, correctos, pero sin alma. 

Y entre ellas emergen esferas negras, pesadas, inevitables: el cansancio, la duda, el miedo, la ansiedad, el ruido interno que acompaña a todo acto creativo.

La animación es un retrato del proceso creativo en su totalidad: luz y sombra, éxito y desgaste, belleza y conflicto. Porque crear no es solo producir resultados, sino atravesar todo aquello que no se ve.